Las Playas

¿Que son las Playas?
Para el observador casual las playas solamente son la superficie arenosa sobre el nivel del mar. Sin embargo, las playas son mucho más. Las playas están constituidas por la acumulación de sedimentos no consolidados que son movidos por las corrientes marinas, el oleaje y el viento.

¿Dónde pueden formarse las playas?
No existen límites geográficos para el desarrollo de las playas. Pueden formarse virtualmente en cualquier lugar donde el mar y la tierra se unen, hay sedimentos sueltos disponibles y un lugar sobre la costa donde estos puedan ser depositados por el oleaje y el viento. En Puerto Rico, tanto la planicie costera del Norte como la desembocadura de una gran cantidad de los ríos proveen la localización y fuente de sedimientos necesarios para el desarrollo óptimo de las playas.

Las playas de Puerto Rico
A diferencia de las costas continentales, en Puerto Rico no existen extensiones grandes e ininterrumpidas de playas. Las playas de Puerto Rico son relativamente cortas. Están divididas en sistemas separados con comunicación restringida entre sí. Cada playa es una unidad cerrada o semicerrada que recibe sus sedimentos de fuentes locales ilimitadas y poca de su arena en movimiento es transportada a playas adyacentes.
Las playas arenosas de Puerto Rico representan uno de los recursos naturales costeros de mayor valor. Siempre han cosntituido un lugar de excelencia para el esparcimiento y la recreación en el mar. Su importancia se ha asentuado como consecuencia del alto crecimiento poblacional y el asentamiento desproporcionado en la zona costanera.

Naturaleza dinámica de las playas
Las playas se mantienen en un movimiento constante que en la mayoría de los casos ocurre de forma imperceptible, cambiendo su configuración hasta grandes masas de arena son movidas de un lugar a otro. La naturaleza dinámica que caracteriza a las playas es el resultado directo o indirecto del oleaje que reciben. Las olas resuspenden y tranportan los sedimentos, modificando así la configuración de la playa.

En pequeña escala, todos habremos observado que en pocas horas todas las huellas hechas en las playas son borradas por el mar. En una escala mayor, luego que han transcurrido días y meses la altura de la arena alrededor de las rocas y otras estructuras cambia, las olas rompen en lugares nuevos y las playas se hacen más amplias o estrechas. En varios años, grandes cantidades de arena pueden acumularse o ser transportadas de las playas. Esta cualidad dinámica que caracteriza a las playas puede presentar grandes problemas en la conservación y el manejo de este recurso.

Zonas clásicas de playas
La configuración topográfica que presentan la mayoría de las playas sigue un patrón definido en el cual se han establecido tres zonas clásicas:
1. Zona de alta playa: es la región que por lo general no es alcanzada por la envestida del mar. En esta zona se encuentran grandes acumulaciones de arena (duna) y usualmente encontramos vegetación.
2. Zona de Estrán: es la sección de la playa que se encuentra húmeda pero no sumergida bajo agua; es la porción entre los límites superior e inferior de las mareas.
3. Zona de playa submarina: incluye aquella área de aguas llanas cercanas a la costa; hay gran cantidad de material suspendido y corrientes marinos fuertes.

Organismos que habitan en las playas
Debido a nuestra formación de isla las playas arenosas son unos de los habitáculos marinos más comunes e importantes del país y uno de los más difíciles de poblar por plantas y animales. Sin enbargo, muchos de kis organismos que en ellas habitan poseen adaptaciones que nos permitan sobrevivir a los tensores naturales que ocurren allí. La cadena alimentaria que se desarrolla en las playas es muy compleja. Incluye organismos microscópicos tales como diatomaáceas; microinvetebrados tales como moluscos y crutáceos; y vertebrados tales como aves y reptiles.

¿Cómo pueden ser afectadas negativamente las playas?
Los procesos alteran el equilibrio establecido en las playas pueden ser clasificados como naturales o influenciados por el ser humano. Las alteraciones indicadas por el ser humano osualmente son el resultado de actividades o desarrollados dentro de los límites de las zona costanera. Entre las actividades que mayor daño pueden causar al equilibrio de las playas se encuentran:
1. El dragado y la disposición del material.
2. El desarrollo de canales para la navegación y otros propósitos.
3. La construcción e instalaciíon de estructuras en las playas.
4. La extracción de arena.
5. Los derrames de terreno en las costas.
De los problemas identificados en la zona costanera la erosión de las playas se encuentra entre los de mayor impolrtancia. El análisis de fotografías aéreas, efectuado por los estudiosos de este sistema natural, muestra erosión severa en todas las costas. La extracción desmedida de arena de las playas y las dunas ha ocasionado problemas severos de inundaciones, así como daños a la propiedad y a otros sistemas naturales. Por otro lado la descarga de agua tratadas y despedicios químicos a las aguas costaneras ha causado que algunas playas no sean recomendables para la recreación.

¿Cómo podemos ayudar?
Las playas de Puerto Rico presentan un extraordinario escenario para la recreación y el esparcimiento de toda la cuidadanía. Es la responsabilidad de cada puertorriqueño el utilizar sabiamente este hermoso recurso natural. La conservación, el mantenimiento y la protección de nuestras playas depende de todos nosotros. Le exhortamos a que cuiden y vigilen de este recurso para las futuras generaciones de puertorriqueños puedan disfrutar del mismo, como lo hacemos nosotros.

¡Mantengamos nuestras palayas limpias!


Créditos:
Programa de manejo de la zona cosanera de Puerto Rico
Compendio enciclopédico de los recurso naturales de Puerto Rico. Volumen II. Playas y dunas de Puerto Rico. DRN. 1984.

Folleto informativo Recursos naturales Educa. Las Playas. 1984.

Adaptación: Nancy M. Vázquez Guilbert/
Colaboración: José R. Casas, Víctor Suárez

Fotos: Eric Aguayo

Auspiciado por el programa de Manejo de La Zona Costanera de Puerto Rico, bajo la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos. Aportación Federal NA970Z0176.

Publicado en 2002.